Moz and the City

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Thursday, December 29, 2011

Adiós 2011

Ha sido un año de aquellos.

Son tantas las ideas que no sé por donde empezar a liberar las ideas, ni a qué sucesos debería darle mayor importancia o cuáles no mencionar.

Hay muchos momentos que preferiría olvidar de este año, los malos ratos con las personas que más amo, los momentos en que sentí que no sabían apreciar lo que les daba y me devolvían la mano con una especie de bofetada a mi vida.

De esos momentos prefiero no hablar, no quiero terminar el año pensando que fue una mierda, prefiero pensar que aunque fueron pocos momentos buenos, pesarán más en el futuro para recordarlos por sobre los malos.

Este año cambié. Crecí. No sé si es algo positivo o si de verdad maduré. Pero siento que estoy pensando las cosas mucho más fríamente que antes. Tengo un enorme corazón que ha aprendido a enfriarse con el paso de los días, que ya no se permite sentir o expresar lo que realmente vive dentro de sí. He empezado a pensar en mi yo antiguo y me he permitido dar unas vueltas en el pasado, reviviendo sentimientos que me permitan darme cuenta de que sigo viva, sigo sintiendo y no quiero amargarme por culpa de nadie.

Este año descubrí que no quiero ser una santa, que me cansé de solventar la estupidez de la gente, de comprarles una vida, de hacerlos sentir bien. No haré eso si no recibo algo a cambio, porque no vale la pena darlo todo recibiendo nada a cambio. Me cansé y me rebelo.

En e 2012 mi única promesa será pensar en mí primero, segundo y tercero. Luego mi madre y mi hermana... en cuarto lugar los demás. Quiero pensar sólo en mí, darme en el gusto, encapricharme con mi felicidad, que ya basta que siga postergándola por otros. Me he sacado la cresta toda mi vida por tener el estilo de vida que tengo hoy, y no dejaré que nadie me cague la onda, me entristezca o me rebaje. Estudié toda mi adolescencia para ser lo que soy, una profesora que gana mucho más que una de colegio, tengo mis propios horarios y me doy los gustos que quiero, tengo sueños por cumplir, viajes por realizar... no quiero que me tranquen.

Declaro que en el 2012 me libero, seré yo, seré feliz, dejaré libre a los que amo... y si se quedan o si vuelven es porque alguna vez valieron la pena, si se van, que se vayan bien lejos para enterrarlos en mi pasado, como lo hago con todas las personas que no le han aportado muy poco a mi vida.

Thursday, December 22, 2011

Tan diferente, y tan la misma...


Feel So Different...

Sentirse tan diferente y al mismo tiempo la misma, es una conclusión a la que pocos podemos llegar al fin de otro año. Pues eso me ha pasado a mí.

Se supone que al madurar uno crece, o al revés algunas veces... cuando creces te ves forzado a madurar, y siempre me han dicho que soy un ejemplo del caso contrario. Todos me logran ver como lo que mi imagen externa muestra. ¿Exitosa? Al menos siento que me faltan muchas cosas para poder hacerme llamar de esa forma... ¿Estable? Cuando nadie puede conocer mi real Yo, porque si lo muestro odiarían o les costaría entender mi inestabilidad, ni yo misma la entiendo. ¿Buena amiga? Cuando he abandonado a más del ochenta por ciento de mis amistades a través de los años... denominándolo como la 'limpieza' necesaria para quedarse con lo bueno (pero quién demonios me creo para evaluar a las personas por su calidad, no sabría cómo, dónde, cuándo ni por qué hacerlo). ¿Buena profesora? Eso es lo único que me queda, porque eso sí que considero que soy, absolutamente, completamente y sin discusión alguna... Y ahí me queda dando vuelta la frase de mi mejor amiga, que supone que, como ella, entramos a nuestras carreras porque 'no nos quedaba otra'. Cuando me lo dijo quise detenerla, explicarle, pero si no la apoyaba la hubiese hecho sentir sola en sus decisiones... es mejor que crea que no es la única que se ha equivocado. Yo amo lo que hago, siempre quise enseñar, de chica me enamoré del Inglés, así que 'what the hell???'

Y ahora que queda claro que no soy ni la mitad de lo que imaginan, esperarán ver 'the real me'. Siento desilusionarlos. Eso queda sólo para mí. Sólo yo sé qué soy, y qué trato de hacer para hacerme feliz a mí misma. Lo que sí he notado es que la culpa ya no me acompaña.

Mi antigua 'yo' hubiese estado llorando a mares al considerarse mala persona, poco leal, mala amiga. Pero de verdad, la de ahora, mi 'yo' actual está por sobre esas cosas - debo decir que también odio decir esto, temo las quejas de los que me conocen - pero ya bast
a de estar pensando en los demás antes que en mí. Yo quiero hacer lo que estoy haciendo, quiero escaparme algunas veces, quiero espacio para mis sueños - porque no quiero ser realista - porque siendo realista todos estos años me he perdido toda la diversión de la vida; siendo la correcta he conseguido rodearme de gente inmadura que pretende que los aconseje - ¡pero para eso retomen sus relaciones maternales!

¿Será cierto que cuando hago las cosas que más me producen adrenalina, felicidad, el sentido de lo prohibido, me vuelvo más mala persona? Pero ya basta de esas preguntas retóricas, quiero vivir mi realidad, aceptarla, disfrutarla. No me queda otra que decir que sí, soy eso. No me queda otra que decir sí a la historia que arrastro hace años, que me hace ser mi 'yo' real, aunque surjan los miedos de nuevo, aceptar mi pasado para vivir el futuro. Hasta hace poco no me lo permitía, pero ahora pretendo tomarme las cosas no con calma, sino que con pasión, tal vez vivir apresuradamente me enseñe a llevar las riendas de mi vida como yo quiero, con la ad
renalina a mil, sin juzgar ni siendo juzgada.

Si tengo que llorar por lo que he perdido lo haré y no quiero cuestionamientos, ya no lo superé, jamás lo superaré, ni los fármacos, ni las consultas psicológicas, ni las reuni
ones familiares funcionarán como sedantes de esa realidad indesmentible. Si quiero luchar por la persona que amo y llevarme las críticas de todas las personas que no la consideran para mí
, ¡problema de ellos! soy yo la que amanece siempre a su lado, ellos no sabrían identificar sus estados anímicos ni apreciar sus olores como yo. Si quiero retomar amistades perdidas, lo haré, pero sólo con aquellos que quiero

volver a ver; los que me han sabido hacer feliz en algún momento de mi corta vida. Si quiero escaparme de Santiago por un fin de semana sola, sentarme en las rocas de La Cueva del Pirata y sonreírle a la mar - que siempre consideré mi amante - mientras recuerdo mi infancia llorando de agradecimiento y felicidad de haber vivido esos mágicos años, sólo espero que me comprendan.

Confieso que he vivido, como diría nuestro querido Neftalí. Confieso que he amado hasta la locura, que he entregado mi corazón ensangrentado manchando la realidad. Confieso que he odiado a tal punto de matar mentalmente a esas personas (Q.E.P.D.). Confieso que he temido, sobre todo por mi integridad cuando la persona que más amo, me dañó. Confieso que la seguiré amando no sé por cuánto, porque me enseñó que eso nadie lo sabe. Confieso que me cansa mi familia, pero es lejos lo que me llena de vitalidad, felicidad... y bellos recuerdos. Es increíble cómo ayer tomé un bus al trabajo que justamente servía para llegar a la casa de mi abuela... y deseé seguir de largo, llegar allá, almorzar con ella, verla dormir mientras hace que ve las teleseries, verla peleando con los litigantes de la Doctora Polo, esperar a mi mamá que llegue del trabajo y que me acurruque como cuando niña, que me explique que trabaja por mí y por nuestra felicidad como lo hacía cuando tenía tres o cuatro años, me lo repetía cada noche para evitar las pataletas mañaneras que le dificultaban salir de casa al colegio a enseñar. Iba en el bus, decidida a seguir de largo, llamar a mi jefe, decirle que me sentía mal, llegar a La Cisterna y respirar mi niñez de nuevo. Simplemente tomar un descanso de esta agitada vida y volver... volver...

Pero cuando miré por la ventana estaba cruzando la Alameda, toqué el timbre y apresuré el paso... iba atrasada a la clase.

Monday, October 24, 2011

Adiós, Bombóm


Llegaste a nuestras vidas cuando mi hermana más te necesitaba, cuando descubrimos que el abandono de un desalmado padre le había roto el corazón, dándole un sentido de inseguridad que sería su sombra durante la adolescencia; pero ahí llegaste tú, y ella te cubrió de cariños y besos y supiste demostrarle tu cariño a través de sus primeros contactos.

Estuviste ahí cuando empezó a crecer, la viste sufrir por sus espinillas, la escuchaste llorar de noche por sus penas. Supiste comportarte con tu hermano de diferente raza, Clifford. Juntos juguetearon, se quisieron y convivieron como los humanos nunca podríamos, respetando diferentes formas, razas, cuerpos y no tan diferentes colores. Fueron como hermanos.

También estuviste cuando me fui de casa. Y cuando mi hermana me culpó de su depresión. Cuando mi madre me maldijo y me gritó que sería la culpable si ella seguía enferma. Acompañaste a mi hermana en los duros momentos del crecer. Las discusiones, las fiestas, los abrazos, los silencios.

Estuviste cuando nos dimos cuenta de que mi hermana ya no era la bebé chupa-dedos de tres años. Cuando le abrieron las puertas de la casa a su pololo oficial. Cuando empezó a no llegar en las noches y cuando cumplió su mayoría de edad. La viste convertirse en toda una mujer, y ahí sentiste que habías cumplido to papel en su vida. En nuestras vidas...

Bombóm... con 'm' porque así te bautizamos. No era necesario que te fueras así, pero así lo quiso la naturaleza, pero dentro de mi siento que te diste cuenta de cuál era el fin. Cumpliste en un cien por ciento lo que te pedimos con mi madre cuando fui con mi tía a comprarte a escondidas... queríamos un hermano chico para mi hermana chica. Le diste una razón, una responsabilidad. Y ahora aunque ya es grande, te llora como esa pequeña chupa-dedos que algún día fue. Seguramente son lágrimas de agradecimiento por los momentos de soledad que supiste suplir.

Corre Bombóm, salta, corre, sé libre. Ahora es tu turno. Gracias por cuidarla. Gracias por haber existido en su vida. Ahora anda a saltar y correr libre por los verdes prados del paraíso de los conejitos... siempre en nuestros corazones: Bombóm (2004 - 2011)

Monday, October 17, 2011

The Songs of Distant Earth...

Hace tiempo que no pasa nada por acá. Es lo que pensé todo el tiempo, antes de decidirme a volver... de nuevo. No es la primera vez que me cuestiono tanto el hecho de escribir un par de párrafos más, es sólo que al pensar en escribir vienen demasiados pensamientos nostálgicos a desfilar por mi imaginación y recuerdos. Algún día viviré de éstos.

Le pedí que trabajara para poder ser escritora, no quiero hacer nada más que escribir por estos días; pero debe ser porque me veo con un trabajo "seguro" y dinero "seguro" que me vienen estos achaques de la rutina; siempre los mismos alumnos, los nuevos que pueden llegar son idénticos a los viejos, los mismos problemas al hablar, las mismas dudas, los mismos errores. La repetición era algo que disfrutaba, pero ahora, especialmente estas últimas semanas, me han dado ganas de gritarles que se preparen antes de venir a mi clase, que tengan un poco más de respeto por mi trabajo y que paren de preguntarme cosas que les enseñé el primer día que los conocí. Algunos más osados han escuchado mi mensaje, pero con palabras más suaves, y de todas formas se atreven a preguntarme qué significa 'is'.

Le pedí que trabajara para poder ser escritora, y sé que si pudiera lo haría, porque me ama - ¿me ama? - pero sé que cuando haya escrito un capítulo no querré continuar, porque mi sentido de responsabilidad es enorme y no podría cargarle todo a ella. Pero debo confesarles que constantemente me sueño en una casa en la playa, en Quintero... un enorme patio con vista al profundo y ancho mar, el viento en mi cara, saboreando lo salado de la brisa... escribiendo... escribiendo, escuchando la naturaleza y escribiendo... sólo pido eso. Me sueño escribiendo... en la playa, saboreando la sal... estando con ella.

Me pidió que escribiera algo de ella, pero cómo empezar, si no puedo decir todo lo que pienso. Una vez lo hice y casi le rompo el corazón, su aliento olía a desilusión cada vez que leía mi carta, y su solución a todo fue la separación. No quiero eso, no quiero hacer daño, pero tampoco quiero que me dañen. La amo. La amo. La amo. No paro de repetírmelo cada vez que me agobian los mismos dementores de siempre. Cuando la oscuridad penetra en mis noches, me saca de la cama y me quita el sueño... la amo, me repito, la amo. ¿Es eso el amor de verdad? ¿O es el camino fácil que muchos prefieren tomar cuando deciden dar un paso al lado sin luchar lo suficiente por el ser amado? Volvemos a la pregunta de siempre, de siglos, qué es el amor... nadie lo sabe, sólo se siente, y como todos sentimos de diferentes maneras, entonces no me digan si amo o no. Pues no lo saben.

Me pidió que escribiera algo de ella, pero qué decir... si a veces siento que mis palabras ya no existen, me las trago, las callo, y ¿cómo decir lo que quiero decir, si realmente siento que nadie lo entendería de verdad? ¿Valdría la pena el sólo intentarlo? Cuando hablo de lo que siento generalmente se me tilda de grave, cursi, exagerada, problemática, complicada... ¿sincera? Por eso siento que no debo decir nada, y sólo esperar que el tiempo hable por sí solo, la gente siempre termina dándose cuenta de qué ama o quién ama. La gente siempre termina dándose cuenta de la realidad, aunque a veces demasiado tarde, pero termina sabiéndolo... no debería apresurar ese momento... ¿o sí?

Me pediste que escribiera algo de ti, guagua. Me lo pediste y vi tu carita de ilusión, de querer saber qué me pasa, qué pienso cuando no expreso nada. Me lo pediste y aquí esta, ¿quieres saber lo que realmente siento por ti? Te amo... sin condiciones (aunque me duela), sin rencores (aunque no puedo olvidar), apasionadamente (aunque no pueda expresarlo), sin vergüenzas (aunque tengamos que ocultarnos ante esta sociedad), sinceramente (aunque a veces lo dudes)... te amo (aunque a veces me cueste creerlo). Te amo. De verdad. Desde dentro... nunca te olvidaré, amor.

Saturday, July 03, 2010

Dementores Personales


El destino siempre en contra de nuestra voluntad, como lo dice el hombre que le canta a la muerte. Y es inevitable empezar a encontrar las similitudes de sus palabras con la realidad.

Nadie espera la muerte, ni los s
uicidas. Todos son llevados a… desde todos los puntos de vista. Por mi parte huyo de la muerte cada vez que puedo, pero esta diagnosticada personalidad melancólica se interpone en mi vía de escape como una torre protegida por fantasmas armados de malos recuerdos, que al sólo mirarte te hacen recordar los peores momentos, cual dementor atacando al niño que vivió. Pero me hago la fuerte y pienso en las cosas positivas de mi vida, y de a poco el muro se desvanece con aquellos fantasmas melancólicos.
Tal vez eso quiso decirnos J. K. Rowling al proponer en sus libros estos espectros encargados de absorber la alegría de nuestras vidas hasta succionar el alma… tal vez al momento de ver un dementor estamos frente a nuestra propia auto-eliminación más conocida como suicidio, ese fantasma que nace de nosotros mismos y nos enrostra nuestros fracasos, penas, rencores, lamentos, arrepentimientos, cobardía, hipocresía y desgano.

Es tan difícil luchar contra ellos. De repente me ayudo con un líquido adormecedor o algo más, pero al momento de volver estoy igual o peor. ¿Qué será mejor entonces? Prefiero olvidarme un rato, aunque tenga que enfrentar las consecuencias de eso tarde o temprano. Pero un minuto de euforia puede salvarme de un minuto de lamentos.

Una de las cosas que uno más extraña en estos momentos son los que ya no están, los que se dejaron llevar por los fantasmas o los que no creyeron y desaparecieron. Pero por qué extrañarlos, si ya no están, o por qué no están si uno los extraña tanto. Eso cuesta también, el aprender que los que están son los que quedan de verdad que tal como uno pasan la vida enfrentándose a diario con los dementores de ésta. Aunque los que se hayan ido hayan valido tanto como los de ahora, no hay forma de hacerlos retornar, y mejor dejarlos tranquilos en su nueva dimensión. Pero a veces siento ganas de saber al menos cómo están. Mis viejos queridos.
Como dice David Bowie, siempre hay un hombre en las estrellas esperando por nosotros, ojalá no sea sólo uno, sino que varios, especialmente los que se fueron antes de tiempo.
Es difícil esto, y hasta a veces incomprensible por los sanos. No quiero pensar que estoy fuera de mí, pero con las miradas que ponen al comentar lo que siento, como si nunca lo hubiesen sentido, hacen que mejor quiera callar los sentimientos. Y así voy, acumulando, porque aunque me den la oportunidad de hablar, no quiero, porque cuando podría hablar, escribo. Porque siento que no seré comprendida, nunca. Porque nadie ha tenido las falencias que he tenido, ni de las formas en que las he vivido; o tal vez sí, pero no los entiendo tampoco. Creo haberle comentado a un par de personas que, cuando siento que si desapareciera, causaría un poco de tristeza a mi alrededor, pero luego de un par de meses o semanas sus vidas seguirían su rumbo, sin ser directamente afectadas.

Todos tienen su mundo armado, yo armo el mío entre temblores constantes. Y creo que le haría incluso un favor a aquellos que me aman al librarlos de mis problemas. Creo que la utilidad de mi vida llegó hasta el momento en que recibí ese cartón que dice qué soy, sin llegar a decir quién soy de verdad. Fue el clímax de mi vida, el punto máximo para todos. Y desde eso, bajamos. A veces hasta pienso que soy inútil, aunque odio que me lo digan. Pero no puedo estar por mí misma. Requiero mayor atención, pero tampoco quiero demasiada preocupación como para interrumpir la vida de los demás. Ni yo misma me entiendo. ¿Será que a medida que pasan los años las palabras se me enredan más de lo necesario… o incluso los pensamientos?
Este mundo es un lugar difícil, si no eres alguien con palabras en un cartón, nadie te valora. Y aunque, repito, tengo esa fianza, aún así no me siento valorada como persona. No sólo por mi profesión, sino que también por mi condición. Porque ‘lesbiana’ es una palabra que conocí hace mucho, pero la empecé a practicar hace un par de años. Y la sociedad la conoce, pero no la acepta. Eso de fingir algo que no eres me mata de a poco. Fingir estar feliz, fingir estar conforme en el trabajo, fingir que no tienes ganas de salir – porque si no fuera por la falta de dinero sería el florerito de la mesa de algún bar – fingir que no te importa que te acaricien, fingir que no quieres que te visiten – porque prefieres estar en cama haciendo nada aunque te mueras de ganas de ver a tu familia – fingir que estás sola o con un hombre. Me cansa. ¿Entonces no encuentran justo que uno de repente sienta ganas de acabar con toda esa mierda?

Es un mundo difícil, que te mueres por conocer y experimentar en tu adolescencia, quieres hacer todo muy rápido y vivir a concho. Pero cuando ya te estableces todo cambia. Rutina. Y ya no están aquellas jóvenes ganas de recorrer la ciudad de noche sólo por sentir el viento en tu cara. Ya sientes que conociste demasiado, los callejones, las esquinas, las bancas de las plazas, los bares, restaurantes, gente. Siempre es lo mismo. Y vivir en otro lado asusta. Porque por mucho que diga que me encantaría vivir en el sur, creo que no aguantaría más de un año, con suerte.
A veces me gustaría ser un bebé de nuevo, en los brazos de mi mamá, tibia, cómoda… para volver a sentir esas ganas increíbles de vivir la vida, esas mismas ganas que uno siente cuando es una niña, jugando a la pinta, a la escondida, a la escoba, etc. Esas mismas ganas que se extinguen con el tiempo. Sentir que todo es nuevo, la primera vez en una discotheque, el primer baile con un chico, el primer beso, la primera noche fuera de casa – entre niñas celebrando un rebeld
e pijama party – la primera desilusión amorosa que es hasta casi entretenida sufrirla. ¿Por qué no podemos conservar eso hasta que crecemos y empezamos a envejecer? Es totalmente injusto.
Como dice una canción antigua que solía cantar mi Tata, ‘al pasar esa edad, en que nada es verdad, pequeñas cosas, resultan penas, los quince años no olvidaré’ y después lo resalta en el coro con la frase ‘de los quince a los ve-e-e-einte’. Injusticia. ¿Entonces qué cosas uno puede rescatar de los veinte a los veinticinco, o más allá aún, de los treinta a los cuarenta? ¿Ser madre? ¡Con qué condiciones, por favor! Porque tampoco soy como la mayoría de los mortales que tienen hijos porque así los siente su corazón y luego lloran sobre la leche derramada cuando no hay dinero suficiente para mantenerlos. Mi hijo o hija, si es que llega a nacer algún día, debe tener todco lo que yo tuve y más, sino no veo el motivo por el cual deba traerla a este mundo de mierda lleno de penas e injusticias. Por eso mejor no te traigo, amor. Serás un angelito siempre, o al menos por ahora.

La vida me cansa. Aunque a veces la sienta perfecta junto a la persona que amo. Cuando los momentos de alegría se desvanecen y aparecen nuestros dementores la siento lejos y más grande es mi propio dementor. Tengo la suerte de al menos despertar prácticamente todos los días al lado de la persona que escogí para mí, y espero que lo sea hasta el final de mis días, aunque la sociedad nos quiera devorar vivas.

O hasta al menos antes de que un dementor se lleve mi alma.

Monday, April 05, 2010

Coming back!

Y cada vez que escucho a Duran Duran me pasa lo mismo... se prenden las luces de la Blondie sobre mi cabeza y todo empieza a dar vueltas a mi alrededor - cero alcohol. Es como si nada hubiese cambiado, como que los años que han pasado siguen estancados haciéndome sentir como siempre me siento; como que ser lesbiana fuera una característica de siempre y nunca fue un cambio- veo mi pasado y me sorprende aquellos amoríos heteros. No son nada comparado con lo que siento ahora. Más grande, más madura. Y todo eso necesito decirlo. Por eso decido volver.


Wild Boys y sus tambores eléctricos, levantando cada vello de mi brazo, llenando de recuerdos esta mente loca. Comparo pasado y presente, presente y futuro y me doy cuenta que nunca hay un mejor momento como el hoy y el ahora que aprovecho mientras deshago este teclado de mala calidad en una esquina perdida del centro de la ciudad.


Y leo un correo - de ella. Y me dan ganas de volver - lo sentí antes, pero su requerimiento me fortalece...

Y quiero seguir vomitando mi alma sobre un teclado...

y quiero seguir derramando pensamientos sobre una pantalla...

ya que los papeles aguantan demasiado - al menos los pixeles fallan a veces.


Y sí... he cambiado - HE CAMBIADO - y me siento mejor... ¿más feliz? Creo que sí, pero con muchos más sueños que antes, más ambiciones, más obligaciones - y no niego que a veces eso me da miedo. Pero me fortalece. Maldito dinero, pero es lo único que estanca todo. O bendito dinero, cuando llega de la nada a tus bolsillos.


Y ahora ya termina Duran Duran... y sigo en los 80's. The Pretenders "I'll stand by you"... y pienso en ti, mi Jengibre querida. Cuenta conmigo, que si es necesario revisar correo por correo para encontrar una clave de blog, concentrarme minuto a minuto para recordar el correo que usaba en la cuenta, inspirarme escuchando los latidos de mi corazón en una ciudad bulliciosa que nos separa... cuenta conmigo, que si es necesario que de vuelta el cassette con su cinta interminable, lo haré. I will. Y todo por recuperarnos.


Ya he vuelto,

y con más fuerza que nunca...

y ahora te digo:


Welcome back.

Thursday, April 10, 2008

Puerto Montt


Detrás del lugar había un cementerio, por las noches el viento me hacía pensar que eran olas gigantes que pensaban devorar el lugar. Sólo eran camiones, y del cementerio nunca salió un visitante acongojado.